El poder de las historias


El conde de Montecristo

Considerando las muchas conversaciones que he mantenido, mantengo y espero mantener con mis amigos los libros, si tuviera que responder ¿qué conversación cambió mi vida? la  "conversación bibliográfica" agraciada, sería: "la conversación con el libro que esté leyendo en ese momento". Porque el impacto de los libros del pasado pertenece al pasado, el del futuro al futuro y sólo los del presente están vivos.

 

 Y después de todo esto elegiría la conversación de un "manual de superación". Un clásico. "El conde de Montecristo" (Alexandre Dumas).


¿¿¿Un libro de venganza???

 

Nada de eso. Mi punto de vista es radicalmente distinto. Cuando se lee en profundidad, la versión completa de esta obra - no adaptaciones ni versiones cinematográficas o televisivas mutiladas y/o deformadas- se descubre que se trata nada más y nada menos un libro de superación, de crecimiento personal, de desarrollo del potencial interior, de gestión del talento, de camino a la excelencia. Y en formato de novela de aventuras. La evolución de un individuo capaz de transformar su triste destino, que experimenta la adversidad y en limitación aprende a ser ilimitado en sus propósitos.

 

Cierto es que la novela se centra en el tema de la venganza pero hasta ésta sale superada y cuestionada al final de la obra, cuando el protagonista percibe que ha ido demasiado lejos. El clásico de Alejandro Dumas –de la escuela de Dumas, para ser exactos, ya que su autor “trabajaba en equipo”, por decirlo de algún modo- se centra en la psicología humana y desarrolla con detalle personajes y tramas. A diferencia de otro ilustre novelista galo, Julio Verne, que destacaba por sus preclaras intuiciones científicas en escenarios exóticos pero cuyas tramas repetían esquema y sus personajes eran planos y clónicos, las tramas de las obras de la escuela de Dumas son mucho más ricas y complejas y el interior de sus personajes está mucho más trabajado.

 

La novela es obra de Alejandro Dumas y Augusto Maquet, uno de sus colaboradores habituales. Se terminó en 1844 y se publicó en 18 entregas  en el diario "Journal des Débats" durante los dos años siguientes. La acción transcurre entre Francia e Italia, desde 1814 a 1838 y trata un abanico de temas, como la justicia, la venganza, la piedad, el perdón, el peso del pasado, la incertidumbre, el honor, el desamor, la lealtad, la obsesión, el destino, Dios… Sus personajes representan lo mejor, lo peor y lo regular de la condición humana. Está basada en el caso real narrado por el archivero policial Jacques Peuchet, que en 1837 había publicado una serie de relatos entre los que figuraba uno titulado “El diamante y la venganza”. En él contaba la historia del zapatero François Picaud, al que unos amigos celosos habían acusado falsamente y que fue encarcelado largos años en el castillo de la Fenestrelle. Una vez libre de la cárcel accedió a un tesoro legado por un compañero de prisión y posteriormente se dedicó a vengarse. Familiar ¿verdad? En todo caso el arquetipo del vengador justiciero o el justiciero vengador se repite en la literatura, en el cine y en la historia. En la intrahistoria de cada entorno probablemente todos conocemos a alguien que tras sufrir una serie de adversidades saca fuerzas y termina dando la vuelta a su destino. Estudiantes que superan un mal expediente académico y logran brillantes resultados; emprendedores que parten de la nada y crean prosperidad; pacientes que contra todo pronóstico vencen la enfermedad; seres que sufren rupturas sentimentales y rehacen su vida. Personas que sufren grandes catástrofes de todo tipo y que salen adelante, ya sea de una ruína económica, de un campo de concentración, o de la muerte de sus seres queridos.

 

Edmundo Dantés  no es más que un modelo muy particular que encarna esa capacidad de superación llamada resiliencia. No lo hace de golpe, es un proceso paulatino que vive en la limitación de la prisión. Además recibe la ayuda de un mentor que resucita en él el sentimiento de la esperanza y le estimula hacia la acción. En ese proceso se movilizan las energías que permitirán a Dantés aprovechar una ocasión para escapar, usar sus recursos del pasado -sus conocimientos de natación y de marino en el Mediterráneo-, acceder a nuevos recursos materiales (un tesoro) y trazar un plan de acción enfocado a su particular forma de ver la justicia. Se convierte en alguien capaz de generar sus propias herramientas y sale fortalecido de situaciones adversas que se convierten a su vez en un desafío aleccionador y estimulador. Y si bien se convierte también en un ángel vengador para con quienes le perjudicaron, su energía no sólo se plasma en lo negativo sino en lo positivo, y, como un peculiar Jano bifronte, el mismo personaje encarna el rol de ángel protector para con quienes le apoyaron. Cuando la venganza se le escapa de las manos, muere el primer inocente y su mente empieza a centrarse en emprender una nueva vida con un nuevo amor, Dantés advierte que debe soltar el lastre del pasado para volar con ligereza hacia el futuro.

 

En física, la resiliencia alude a la capacidad de recuperación de los materiales tras ser sometidos a un esfuerzo. ¿Qué contribuye a ser más resiliente? Dantés no huye de sus problemas, se concentra en afrontarlos fase por fase; se permite sentir emociones intensas pero también sabe controlarse en situaciones de crisis; dosifica sus esfuerzos sin dejarse llevar por los impulsos ni por la euforia; confía en sus posibilidades y desarrolla la paciencia; aprende a hacer de la necesidad virtud y a ver nuevas oportunidades en las crisis; desarrolla un profundo conocimiento de la naturaleza humana y cuenta con un apoyo emocional como el abate Faria en prisión y posteriormente sus protegidos.

 

La novela termina con un consejo en la despedida epistolar de Dantés, tras embarcarse rumbo a Oriente a emprender una nueva vida con nuevo amor. "Confiar y esperar".

 

La confianza: entendida como autocreencia, y que confiere fe en las posibilidades de uno mismo, valor y autoestima para emprender retos; sustentada en la creencia de que el ser humano tiene una dignidad única simplemente por el hecho de "ser", da igual lo que haga o lo que sienta. Y La esperanza: entendida como la visión abierta a todas las posibilidades y que supera los límites que se autoimpone la mente.

 

Dos valores humanos profundos, dos "certezas" para sobrevivir en un mundo de incertidumbres.

 

"... el que ha probado el extremo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, para saber cuán buena es la vida. Vivid, pues, y sed, dichosos. Y no olvidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porvenir al hombre, toda la sabiduría humana estará en dos palabras: ¡Confiar y esperar!

 

Vuestro amigo, Edmundo Dantés."

 

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